Fechas

Calculadora de preaviso

Introduce el día en que piensas renunciar y el preaviso que fija tu contrato. Obtendrás un último día de trabajo proyectado, los días que habría que dispensar para salir antes y una cifra orientativa de compra del preaviso.

Leer esto en tu idioma no significa que describa la ley de tu país. Lo que debes surge de tu contrato de trabajo y del país en el que trabajas. Salvo que una página nombre un país, es deliberadamente neutral en cuanto a jurisdicción.

Solo información general. Las normas laborales dependen de tu contrato y de tu ubicación.

¿Qué dato tienes?

Calcular hacia atrás es lo más útil cuando un nuevo empleo tiene fecha fija de incorporación: te dice el último día en que puedes renunciar sin problemas.

El día en que piensas presentar tu renuncia.

Tómalo de tu contrato, no de memoria. Usa la unidad que usa tu contrato. Los meses se cuentan como meses naturales y no como 30 días, porque así es como se aplica normalmente una cláusula que dice «un mes».

Los contratos difieren, y la diferencia vale desde un día hasta varias semanas. Si el tuyo no lo dice, pregúntalo antes de planificar en torno a una fecha.

¿Cómo se cuenta el preaviso?

Los días hábiles saltan los fines de semana. No se modelan festivos ni vacaciones: tu contrato puede tratarlos de otra forma.

Solo se usa para ilustrar una cifra de compra del preaviso, si es que te aplica.

Da formato a los importes de abajo. No se convierte nada: las cifras se quedan en la moneda que elijas.

Los contratos de trabajo y los requisitos de preaviso varían según la jurisdicción y las circunstancias. Esta herramienta ofrece información general y orientación para planificar, no asesoramiento legal. Leer esto en tu idioma no significa que describa la ley de tu país. Lo que debes surge de tu contrato de trabajo y del país en el que trabajas. Salvo que una página nombre un país, es deliberadamente neutral en cuanto a jurisdicción.

De dónde debe salir la cifra que escribes

Qué te dicen las fechas y qué no.

La herramienta aplica el preaviso que escribas. Acertar con esa cifra es lo que importa, y sale primero de tu contrato firmado; después, cuando el contrato calla o es más corto que el mínimo local, de las normas del país en el que trabajas.

De dónde surge una obligación de preaviso explica los tres orígenes posibles de la cifra y cómo interactúan.

La calculadora hace aritmética con los dos números que le das. Eso es realmente útil —la mayoría parte de una estimación aproximada de cuándo terminaría—, pero no es una lectura de tu contrato, y cuando ambos discrepan manda el contrato.

Dónde empieza la cuenta

Los contratos difieren en si el preaviso corre desde el día en que presentas la renuncia, el día en que se acusa recibo o el día en que se acepta formalmente. Algunos cuentan desde el inicio del mes siguiente. La calculadora asume el primero, por ser el más común, pero este es justo el detalle que conviene confirmar por escrito antes de planificar una fecha.

Días naturales frente a días hábiles

La mayoría de las cláusulas de preaviso expresadas en días se refieren a días naturales, y las expresadas en semanas o meses significan lo evidente. El cómputo por días hábiles aparece más en trabajo por turnos y en algunos contratos mercantiles. El modo de días hábiles de aquí solo salta los fines de semana: no se modelan los festivos, y el calendario laboral de tu empresa puede desplazar la fecha final.

Qué pasa con las vacaciones durante el preaviso

Algunas empresas permiten usar vacaciones acumuladas para acortar el tiempo trabajado; otras no admiten vacaciones durante el preaviso, o las abonan. Es una de las partes de una salida que más se dan por supuestas y menos se comprueban, y puede mover tu último día de trabajo varias semanas.

Salida anticipada

La fecha del punto medio es orientativa: un punto de aterrizaje habitual en las negociaciones, no un derecho. Que te dejen salir antes suele depender de cómo vaya el traspaso, de si hay sustituto y de cómo se lleve la conversación. Pedirlo pronto, por escrito y con un plan de traspaso concreto adjunto suele funcionar mejor que pedirlo tarde.

Dos ejemplos

Fecha de incorporación fija, calculando hacia atrás. Un nuevo empleo empieza el 1 de noviembre y tienes 60 días de preaviso contados desde el día siguiente a tu renuncia. Hacia atrás, el último día en que puedes renunciar y llegar a tiempo es el 1 de septiembre. Renunciar el 20 de septiembre deja 19 días que habrá que exonerar, acortar o comprar: una conversación muy distinta el día 20 que el día 1.

Una cláusula que dice «un mes». Renunciar el 31 de enero con un mes de preaviso, contado como mes natural, termina el 28 de febrero: 28 días. La misma cláusula leída como «30 días» termina el 2 de marzo. Dos días rara vez deciden algo por sí solos, pero deciden a qué lado del cierre de nómina cae tu último día, y eso puede retrasar semanas la liquidación final.

Lo que esta herramienta no sabe

  • Los festivos. El modo de días hábiles solo salta fines de semana, y los calendarios de festivos varían por país, región y empresa.
  • Las vacaciones. Que las vacaciones acumuladas puedan acortar el tiempo que realmente trabajas, o se paguen, lo decide tu contrato.
  • Los mínimos legales. Muchos países fijan un suelo para el preaviso, y algunos se imponen a un plazo contractual más corto. Esta herramienta aplica tu cifra, no la ley.
  • La definición de tu propio contrato sobre cuándo empieza y termina el preaviso, que prevalece sobre cualquier supuesto de aquí.

Quién paga a quién

Tres cosas distintas se llaman «pagar el preaviso».

Apuntan en direcciones distintas, cuestan dinero a personas distintas y no son intercambiables, pero comparten casi todo el vocabulario. Por eso mucha gente acaba aceptando una creyendo que aceptaba otra. Antes de cualquier conversación sobre salir antes, ten claro cuál de las tres estás pidiendo.

La empresa te paga a ti

Dejas de trabajar ya y la empresa te paga el preaviso que habrías cumplido. En España se habla de indemnización sustitutiva del preaviso; en otros países tiene otros nombres. El dinero se mueve hacia ti. Que exista siquiera esta opción suele depender del contrato o de que la empresa acepte.

Tú pagas a la empresa

Te vas antes de que termine el preaviso y pagas la parte que no has cumplido. Es lo que se llama compra del preaviso o descuento por preaviso no cumplido. El dinero sale de ti, o se descuenta de tu liquidación final. A veces la nueva empresa acepta cubrirlo: pídelo por escrito antes de contar con ello.

No paga nadie: se exonera el preaviso

La empresa acepta liberarte antes y no cobra por los días no cumplidos. Suele ser la salida más barata y más habitual cuando el traspaso está realmente cubierto, y la que casi nadie pide porque da por hecho que no está disponible. Es un acuerdo, no un derecho: ponlo por escrito.

Cuál de estas opciones tienes disponible, cómo se llama y cómo tributa lo determinan tu contrato y el país en el que trabajas. Este sitio no responde a la pregunta fiscal en ninguna jurisdicción, porque hacerlo con rigor exige una fuente de la administración tributaria y no una deducción.

Compra del preaviso

La compra del preaviso consiste en pagar la parte no cumplida en lugar de trabajarla. La cifra que muestra esta herramienta usa una convención habitual —salario base por día multiplicado por los días no cumplidos—, pero las convenciones varían, igual que varía si la compra se permite siquiera. Algunos contratos la admiten a discreción de la empresa, otros a discreción de la persona trabajadora y otros callan, lo que suele significar que es una negociación y no un derecho.

Si una nueva empresa se ha comprometido a cubrir la compra del preaviso, consíguelo por escrito antes de comprometerte a una salida anticipada. La tranquilidad verbal en este punto es común y vale muy poco.

Leer el resultado

Siguiente